LO QUE PUEDE MARCAR UNA VIDA
La noche es fría, las calles desoladas, las luces de los letreros fastidian en los rostros, y unas cuantas estrellas acompañan algunos pensamientos que pasan por la mente desprevenida del transeúnte.
En un segundo la vida puede cambiar y verse envuelta en tristeza y desconsuelo, dejando como fin la destrucción de los sueños y un temor enorme por sentir nuevamente lo de aquella noche oscura y peligrosa.
Las consecuencias de una violación siempre requieren de ayuda profesional y un apoyo familiar. “Mónica” , una mujer que no forma parte de la estadística sobre el abuso sexual, y no por que no haya sido víctima de él, sino por que sencillamente se negó a denunciar a esos hombres que marcaron su vida, dejando que la justicia divina les cobre lo que en tierra hicieron.
“Lo peor que me pudo suceder fue que esos hombres hayan abusado de mí”, afirma la joven, es una de las peores experiencias por las que puede pasar un ser humano. Ésta implica una pérdida intangible, pero al mismo tiempo real y profundo, por eso, Mónica sufre cada Noche en silencio recordando aquel callejón sombrío, solo y peligroso, donde de la nada aparecen tres hombres de piel oscura, es lo que en su mente quedó de aquella noche fría y funesta.
No tenía aún 16 años, trabajaba de día y estudiaba de noche con la idea de ayudarle a su familia y ahorrar algunos pesos para su futuro y el de sus cinco hermanos. Como a muchas familias colombianas, la de Mónica sufre fuertes problemas económicos, por lo tanto todos los miembros deben trabajar sin importar la edad y el oficio.
De un momento a otro, su vida se vio sumergida en la oscuridad de los sueños, Mónica, estudiante de primer semestre de psicología, un día salió de su salón de clases, dejan a un lado el cansancio para seguir su dura rutina, pero llena de esperanza, termino de responder el examen a las nueve y cuarenta y cinco de la noche, tomó camino como siempre para su casa sin pensar que algo le iba a suceder. Al caminar algunas cuadras, sintió que la seguían y agilizó el paso, se le armó un nudo en la garganta y comenzó a sudar. Corrió como loca, botó sus cuadernos y se encontró sola en un callejón; les rogó que no le hicieran nada, les dijo que les entregaba su reloj, que no era de oro simplemente servía como una guía del tiempo y aún así les dijo que tomara sus anillos que era unos de los regalos de quince años, pero ellos no le prestaron atención siguieron, sin tener en cuenta que era una niña llena de sueños, a la que le iban a ser un daño irreparable.
Se despertó en el hospital varias horas después, cuando se levantó por primera vez se sintió extraña, algo le decía que ya no era igual. “La virginidad era sagrada y mi deseo era perderla con el hombre que amara y me respetara para toda la vida”, afirma la joven con lágrimas en los ojos.
Mónica se sentía avergonzada, para ella se había derrumbado la vida, los sueños, la esperanza, el amor y se lamenta cada vez que se acuerda de esa experiencia, para ella dejar todo en el pasado es difícil, porque esas imágenes no se borran tan fácilmente, ya que estas quedan grabadas en el inconsciente dejando marcada la memoria, el corazón y el futuro entero.
Esta joven de cabello negro, delgada y estatura mediana, habla con la cabeza abajo, viste ropa ancha, no lo dice, pero lo hace para no mostrar nada, por ello se maquilla poco, teme encontrar a una persona que la ame, la respete, la valore y no la rechace.
Esta pequeña siente ira, ganas de no vivir “todo gracias a las personas que me hicieron daño”, pero de igual forma no se quiere dejar derrotar, teme a los hombres y por lo mismo evita estar cerca de ellos.
En la actualidad Mónica es una persona aislada, con pocas amigas, debido a que teme a que se burlen de ella y todo el mundo se entere de su secreto, aun así esta joven trabaja e intenta rehacer su vida, al lado de su familia que son el motivo de su existencia.
Ella, segura de si misma, intentará encontrar un equilibrio emocional, acompañada de su soledad y las ganas de recuperarse, para tratar de borrar de su mente lo sucedido, y de esta manera poder comenzar a disfrutar su vida sin sentirse condenada.
Las personas que han padecido una violación se convierten, por lo general, en personas temerosas, con la idea que ellos son los culpables de lo acaecido, estos delitos necesitan de tratamiento especial para que la víctima puede superar los hechos y derrumbe la barrera de las consecuencias.
Una violación es un asalto a la intimidad de una persona, a su sexualidad y a su capacidad de creer en los demás, la vida puede ser marcada de una noche para otra, dejando que a cada alma le cambie el sentido a su existencia.

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Para muchas personas el tema puede ser cuestión de vergüenza y falta de moral, para estas mujeres es normal querer a alguien igual que ellas, pero sin embargo los deseos y gustos son marcados por la misma tendencia que impone la sociedad.